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La tendencia slow fue fundada por el italiano Carlo Petrini (ver Wikipedia) en el año 1986. Tras presenciar la apertura de un restaurante de comida rápida en la Plaza de España de Roma, se planteó iniciar un cambio. En primer lugar creó el término «slow food» y desde ahí se fueron generando distintos conceptos que hoy engloban el movimiento slow.

El rápido ritmo de vida al que nos hemos habituado conlleva una situación de estrés constante,  en el que siempre tenemos prisa, comemos rápido, de casa a la oficina y de la oficina a casa, sin tiempo para relacionarse y menos para descansar. Diagnósticos como “crisis de ansiedad”, “colon irritable”  o “hipertensión” son ya unos habituales de las consultas de los médicos de la mayoría de países desarrollados.

El movimiento slow se crea con la intención de desacelerar esa tensión constante sin eliminar lo ya construido, lo que significa crear hábitos de vida saludable que se adapten a nuestro entorno -como por ejemplo ir caminando al trabajo, dedicar tiempo para la comida, consumir productos naturales y fomentar el consumo de lo autóctono.

La filosofía slow ha dado lugar además al turismo slow y la citta slow, en los que el fin común es la desaceleración y la reflexión, tomando una actitud lenta en la que se disfruta más de las cosas y de las personas.

Quitaos el reloj por un día y disfrutad del momento, Carpe Diem.

Para más información: http://movimientoslow.com/es/filosofia.html

El proyecto, “Intervención en la Plaza del Milenio y su entorno” en Valladolid, firmado por la arquitecta Sara Delgado Vázquez, ha logrado hacerse con el I Premio a la Construcción Sostenible, organizado por ABC y Sando.

El trabajo de Sara Delgado, del estudio DAD Arquitectura y redactado en colaboración con EXP Architectes, consiste en el soterramiento de un aparcamiento público en Valladolid y la urbanización de la plaza donde está situado, que incluye la implantación de un edificio singular multifuncional en forma de cúpula (reciclado del Pabellón de la Sed de la Expo de Zaragoza) y amplios espacios públicos con fuentes y vegetación que conectan con las riberas del río Pisuerga.

El jurado ha valorado los criterios de innovación, eficiencia en el uso de recursos naturales, calidad ambiental, bajo coste económico y social, y ha decidido otorgar el premio por unanimidad.

Se trata de una actuación muy comprometida con la sostenibilidad por los materiales empleados, el tratamiento del consumo energético y del agua, la integración en el entorno, y por ser una actuación urbanística que persigue una utilización más racional del uso del transporte. El proyecto busca disuadir del uso del automóvil en el centro de la ciudad y promociona el empleo de la bicicleta.

Enhorabuena.

Ya a principios del siglo XX se veía cómo expertos en comunicación dejaban el papel de persuasores para ayudar al buen entendimiento de la sociedad, sobre todo con las empresas. Personajes como Ivy Lee o Eduard Bernays fomentaron este enfoque social ayudando a establecer relaciones de interés recíproco, promoviendo las relaciones mutuamente beneficiosas entre la sociedad y la empresa. Así, sin darnos cuenta, se  comienza a perfilar la RSC.

Le definición que hace la Comisión Europea es la siguiente: “La RSC se entiende como la integración voluntaria, por parte de las empresas, de las preocupaciones sociales y medioambientales en sus operaciones comerciales y sus relaciones con sus interlocutores.”

Ética, confianza y  transparencia son las bases que debería tener cualquier enditad con la sociedad. Hace ya 46 años fue aprobado el Código Atenas por la CERP (primera asociación europea de relaciones públicas), presidida por Lucien Matrat en Grecia. Este código establece las bases éticas que deberán establecerse entre las relaciones públicas y sus públicos. Otro ejemplo de cómo la historia ha ido asentando las bases para la creación de la RSC.

Hoy día la responsabilidad social es un elemento constitutivo fundamental de la cultura corporativa o empresarial, ya no sólo se trata de “cumplir” con la empresa o alcanzar los objetivos de marketing.

A raíz de esta nueva forma de relacionarse, además de la RSC, han surgido otras como son, la responsabilidad social con el ciudadano (RSCI), inversión socialmente responsable (ISR), responsabilidad social individual (RSI). Todas en beneficio del entorno y las personas.

En resumen, ser socialmente responsable es un compromiso que se adquiere con la sociedad, el planteamiento de unos objetivos éticos, la preocupación por el medio ambiente y, al fin y al cabo, una actitud.

 

Al principio todos estamos concienciados y aplicados en las tareas de ahorro energético en los hogares o la oficina, pero llega un momento en el que se olvidan. Por este motivo la instalación y adecuación de los edificios debe ser más eficiente.

 

Este proceso comienza en el diseño y construcción de edificios, con la utilización de materiales como aislantes, ventanas con sistemas de climatización o la implantación de paneles solares, entre otros. Emplear esta tecnología se   conoce como arquitectura sostenible, en la que se cuidan minuciosamente todos los procesos para intentar aprovechar al máximo desde los materiales utilizados hasta la ubicación, la posición de las ventanas para que reciban más luz en el interior o el reciclaje de residuos.

Después llega nuestra labor. La instalación de bombillas de bajo consumo, luces fluorescentes en lugar de incandescentes, programación de aparatos eléctricos, temperaturas constantes, etc. En definitiva, nuestra forma de colaborar con el ahorro energético, que supondrá un beneficio para el medio ambiente y para el bolsillo.

Muchas de las buenas prácticas las recoge la Guía de ahorro energético en edificios de viviendas publicada por la empresa Schneider Electric.

Además, esta empresa, también ofrece un Asistente Interactivo de Cálculo de Ahorro Energético en su edificio, en el que introduciendo algunos datos se puede obtener un informe.

Por otro lado, os dejamos la ‘Guía Práctica de la Energía. Consumo eficiente y responsable’, realizada por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE).

La Asamblea General de las Naciones Unidas celebra cada año, desde 1993, el Día Mundial para la Erradicación de la Pobreza con la intención de promover el conocimiento sobre la situación de necesidad que viven muchas zonas y concienciar también de la necesidad de erradicarla.

Hoy, en su conmemoración, se apoya el desarrollo sostenible: «De la pobreza a la sostenibilidad: las personas en el centro del desarrollo inclusivo». La Asamblea apuesta por la inserción laboral de las personas, ya que es la forma por la que sobrevivir por los propios medios y poder crear un futuro sostenible.

Esta intención está muy bien para los países desarrollados. Pero… ¿dónde quedan las zonas no desarrolladas, donde no tienen recursos para comenzar algo? Hacemos especial referencia a la emergencia que se vive el Cuerno de África. Muchísimas personas están mal viviendo las consecuencias de una sequía devastadora y la hambruna que está produciendo.

Ellos dependen solamente de nosotros, si decidimos o no ayudarles, no tienen otro recurso. Para ello muchas ONG’s facilitan números de cuentas y otras formas de donar para socorrer esta causa.

La erradicación de la pobreza es un tema candente. La Conferencia Rio+20, que se celebrará en junio de 2012, cuyo objetivo es lograr un compromiso político renovado para el desarrollo sostenible y abordar los desafíos nuevos y emergentes, como la pobreza extrema, tratará este tema en un marco sostenible.

También nos encontramos en el ‘Segundo Decenio de las Naciones Unidas para la Erradicación de la Pobreza (2008-2017)’, cuyo lema es: “El pleno empleo y trabajo decente para todos”. En este segundo decenio se plantea a los Estados miembros estudiar la situación para poder atajarla de raíz y conseguir un mayor número de personas empleadas para la erradicación de la pobreza.

Como vemos la intención final de todos estos grandes eventos es la misma, que no existan personas sin las necesidades mínimas cubiertas, una vida decente para todos.

Durante el año las diferentes fundaciones, asociaciones empresariales, ONG, revistas especializadas, consultoras… lanzan un mensaje fundamental para entender la Responsabilidad Social Corporativa: La RSC no consiste en acciones aisladas de marketing, sino en una serie de políticas estructurales que deben aplicarse al conjunto de la empresa de manera planificada.

Sin embargo, llega el verano, el calor, las vacaciones… y se relajan las formas y las iniciativas. Se produce un paréntesis de dos meses durante julio y agosto en el que escasean nuevas ideas y proyectos. El mundo se paraliza. Resulta paradigmático visitar algunas de las más reputadas Webs sobre Responsabilidad Social y comprobar que la última noticia o aportación tiene fecha de junio o principios de julio.

¿Qué es lo que ocurre? ¿Son las organizaciones las que no generan noticias o las empresas las que no las ponen en práctica? ¿Acaso la RSC debe tener vacaciones?

Desde luego, cada día nos sorprenden nuevas iniciativas. Esta mañana cuando preparábamos un post sobre el “Fin de Año” que implica el 31 de agosto, nos hemos encontrado con el @DiadelBlog.

Si bien es cierto que oficialmente el 31 de diciembre se despide el año, se renuevan los retos y aspiraciones personales, termina el ejercicio fiscal o simplemente se cambia de calendario; el 31 de agosto ocurre algo similar. Después de las vacaciones estivales y del parón de la maquinaria burocrática, se vuelven a poner todos los engranajes en funcionamiento y comienza un nuevo curso.

En esta ocasión además de recordar que mañana empieza el año “académico” y que hay que replantearse los compromisos en Responsabilidad Social Corporativa con las pilas bien cargadas, nos sumamos al proyecto de la Web del Día del Blog.

El  objetivo de esta iniciativa es crear un espacio de encuentro virtual coincidiendo del día Internacional del blog que sirva de foro para debatir temas sobre la Web Social y aportar de esta manera nuevos conocimientos e ideas. El 17 de septiembre continuarán las acciones en esta Web.

Así que mañana cuando le demos la bienvenida al nuevo año lo haremos más comprometidos con las redes sociales y la RSC. ¿Queréis recomendarnos algún blog relacionado con la RSC? Os dejamos nuestro twitter para las propuestas: @pensandoenrsc.

Esta semana hemos hecho una encuesta con la pregunta: “¿En qué ámbito de la empresa crees que es más importante la práctica de la Responsabilidad Social Corporativa?”. Los resultados de la participación han sido notables y esclarecedores.

Con un 65,28% de los votos, parece estar bastante claro que los empleados deben ser la principal preocupación para las empresas en materia de Responsabilidad Social, seguidos con bastante diferencia por el medio ambiente (18,06%). En última posición han quedado clientes (11,11%) y proveedores (5,56%) respectivamente. Las conclusiones, podrían parecer lógicas en primera instancia pero hagamos una lectura más profunda.

Para empezar, estamos en una época difícil, no solo para los ciudadanos sino también  para los empresarios. El hecho de que las personas deban ser la principal preocupación en una compañía es un claro reflejo de ello. Podríamos interpretar este resultado muy positivamente por diversas razones. La principal, porque se va clarificando el concepto de Responsabilidad Social entre la población, dejando entrever que sus ámbitos de aplicación no se deben concentrar solamente en la sostenibilidad y las acciones sin ánimo de lucro. La RSC es mucho más. Si somos más responsables con los conceptos de igualdad, conciliación o incluso fomento de un mejor ambiente laboral nuestros empleados percibirán estas buenas prácticas como un esfuerzo por hacer de la empresa un lugar mejor y actuarán en consecuencia. Además, según los datos de la encuesta, el medio ambiente es otro tema candente que merece un trato especial, interpretándose que la sociedad vive concienciada de la necesidad de un cambio y que de ese cambio deben participar también las compañías.

Desde Fundación Sando valoramos muy positivamente estos resultados y  pensamos que el respeto y cuidado del medio ambiente  puede –y debe ir asociado tanto a la filosofía de recursos humanos como a las relaciones con clientes y proveedores. Todos los grupos de interés merecen recibir un trato responsable.